(S. XVIII)
 
La llegada al trono de los Borbones supuso para España una nueva época de esplendor, con cambios políticos, sociales y económicos, después de la decadencia que ocasionó el reinado de Carlos II
Madrid permaneció fiel en todo momento a los Borbones, quienes como recompensa la convirtieron en la verdadera Capital del Estado. Las relaciones con el resto de España se fueron intensificando en lo referente a comunicación, comercio, actividad económica en general y cultura. 
 
Durante el reinado de Felipe V se inició la construcción  de una red radial  de carreteras, con ella como centro, que constituiría la base de las comunicaciones en los siglos siguientes. Se dio un gran impulso a las actividades culturales con la fundación de la Biblioteca Real, la construcción de la Real Academia Española y la puesta en marcha de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. La contribución más significativa fue la Construcción del Palacio Real, también llamado Palacio de Oriente, después del incendio que destruyó el antiguo Alcázar. El reinado de Felipe V impulsó la economía con la creación de manufacturas reales (fábrica de vidrio de Aranjuez) y prestando atención preferente a los problemas de la villa. El potencial económico de la capital era notable y la sociedad de los Cinco Gremios (vendedores de seda, de paños, de especias, de joyería y de lienzos) dominó durante el S. XVIII el comercio de Madrid. 
Carlos III, conocido como el Alcalde Rey o el mejor Alcalde de Madrid, inició obras de infraestructura muy importantes como el alcantarillado para la recogida de aguas residuales y el empedrado y la iluminación de las calles y creó servicios esenciales como la recogida de basura, todo lo cual contribuyó a mejorar la limpieza de la ciudad y la salud de sus habitantes. 
Asimismo, durante su reinado Madrid se embelleció con paseos, alamedas y fuentes. Ventura Rodríguez diseñó las fuentes de La Cibeles, Neptuno y Apolo que adornaron el nuevo Paseo del Prado. Pedro Rivera, Ventura Rodríguez, Sabatini y Juan de Villanueva, renovaron el aspecto monumental. 
Paralelamente la nobleza inicia la construcción de palacios rodeados de jardines como los palacios de Lidia, Villahermosa (hoy Museo Tyssen) y Buenavista (hoy Cuartel General del Ejercito), abandona su ociosidad y pasa a dirigir, junto con el clero  y miembros de profesiones liberales, la vida intelectual.

En 1799 el territorio de Madrid sufrió modificaciones al agregársele el partido de Alcalá de Henares, que hasta entonces pertenecía a Toledo, y los reales sitios de San Fernando, San Lorenzo de El Escorial y El Pardo, que no pertenecían a ninguna provincia.